Destripando ‘Vacuity’ de Gojira

Con altibajos en la respiración y ojos cristalizados con lágrimas que se niegan a caer.

Así es como sentí la primera vez que vi el videoclip Vacuity, del grupo de death metal francés, Gojira. Con un leve síndrome de Sthendal que suelo experimentar cuando audio y vídeo encajan a la perfección.

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Más de una vez he hablado sobre la carga emocional de lo negativo y lo oscuro. De cómo ésta, pesa más que la positiva. De cómo el metal inyecta una gran presión y adrenalina que en ciertos temas (los de Gojira sobretodo) impone con mano de hierro. En este caso, la temática lírica nos transporta a la autosuperación del ser, la adversidad y la carga propia de las decisiones tomadas. La losa como muchos conocemos. Problemas, cicatrices emocionales, complejos, soledad etc… Vacuity toma una forma muy sólida desde el principio con un compás marcado de manera lenta y estoica. Mientras la voz de Duplantier participa en el ritmo sincopado cual tambor de guerra. El vídeo nos ofrece una mujer que parece arrastrar un ataúd a su espalda mientras camina por diferentes escenarios.

La canción se abre melódicamente, mientras vemos una toma en la que dicha mujer toma un baño en aguas termales bajo una cascada. Ahí descubrimos la clave del vídeo. El ataúd que transporta está atado mediante cadenas a su propio ombligo. Ello dará paso a un cambio radical con la implementación del blast beat en la batería que acelera los corazones al máximo. Por su lado la mujer comenzará a escalar una montaña donde el peso del ataúd le producirá una herida que se abre y que comienza a sangrar. En el momento álgido y en parte de manera metafórica, no soportará el peso y caerá arrastrada por la propia caja hacia el fondo del lago. En ese instante la canción se vuelve tornadiza y saltan miles de ritmos variados pero muy bien controlados, tanto en caja y bombo como en riff. Una auténtica explosión de ira dentro de cuatro paredes. Mientras, la mujer caerá al fondo del lago donde su ataúd se abrirá y aparecerá una versión de ella misma que representa el yo interior. Entre gritos de desesperación la mujer del ataúd intentará salvar a su versión que cayó desde la montaña. En ese momento se dará cuenta que sostiene el cuerpo sin vida de la original y el yo interior toma su puesto. Una metáfora simple de que el interior humano es lo que sobrevive y que, como dice la canción refiriéndose a la mujer ‘exterior’, ” el caparazón se volverá polvo.” Y no solo eso, sino que Gojira dará otras dos frases esenciales para entender esta teoría:

“Recuerda que tú eres el centro de tu vida.”

“Finalmente te encontrarás a ti mismo.”

Y finaliza como empezó. Con tremendos golpes de autoridad en los instrumentos y un final lapidante que no te dará tiempo ni a saborear. Como un puto disparo en la cabeza seguido de un silencio sepulcral. Sin opción a nada más que asimilar lo que has visto. Y es que con ello Gojira viene a demostrar por enésima vez que no todo en el metal es sangre, ruido y patas de cabra. Una enorme lección de fuerza de voluntad a base de golpes de realidad. Un pequeño relato de la miseria humana convertido en escudo y en fortaleza mental. Una historia en la que todos nos daremos cuenta de que hay un yo de cara al exterior y otro en nuestro interior. Diferentes o iguales. Pero siempre dos.

Para aquellos que no estén acostumbrados al sonido distorsionado del death metal y/o de imágenes no aptas para todos los públicos encontrarán un amasijo de sonidos e instantáneas explícitas. Si conseguís ver la belleza extraordinaria que esconde seréis bienaventurados en muchas otras prácticas. No obstante la decisión de darle al botón es únicamente vuestra.

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Mis 5 céntimos – Anonymous

Me toca el nabo.

Disculpen si he sido poco cristiano a la hora de empezar Mis 5 céntimos de hoy, pero es lo que me produce el grupo de activistas de Anonymous. Perdón, ‘hacktivistas’. Porque en este mundo de 2.0 todo lo que no esté anglosajonizado va a perder su valor de mercado social. No es lo mismo los actos reivindicativos de los Panteras Negras que hackear la página del Partido Popular de Alpedrete. Esto, es la puta diferencia. Un abismo enorme llamado siglo XIX.

En esa suavización de los términos, de interfaces vistosas y de trabajos por los que nuestros abuelos nunca hubieran creído que seríamos remunerados. De construir barcos a ser microblogger y community manager. De hablar simplemente por el móvil a que tu Smartphone puede succionarte el miembro viril. De defender tus derechos y luchar por ellos al pitorreo, la pandereta y Carlinhos Brown. El putísimo Carlinhos Brown.

Diferencias

Diferencias

Pues en esas el activismo, que venía ser el brazo ejecutor de la reivindicación social, también ha caído en las redes de la globalización y el moderneo. Ahora hackear páginas de partidos políticos de Alpedrete (aunque se hiciera por una razón muy lícita como es el derecho al aborto) es el nuevo lanzamiento de Molotov a la sede o la quema de neumáticos en barricadas. Joder que si hemos perdido los valores de antaño. Guy Fawkes debe estar revolviéndose en su tumba, mientras ve como chavales de 16 años se compran su máscara que es fabricada en un país tercermundista en cadenas de montaje por 4 chavos.

Hemos cambiado todo lo que éramos, por versiones suavizadas y convenientemente modificadas a nuestra realidad. Ya ni siquiera podemos ser un objeto de peligro para los políticos cuando Anonymous es otra organización manipulable ante los medios. Incluso en este país donde sale un jefe de policía diciendo que ha desarticulado su ‘célula’ en España, por decirlo de alguna manera, y saca la máscara comprada del chino frente a las cámaras en una rueda de prensa. Si en este país, donde cualquier deficiente y disminuido mental puede ser presidente, donde cualquier con un IQ de un poco más de 90 es ilustrado para la mayoría… si con esas, no podemos discernir lo que es un montaje y lo que no, yo me bajo del carro.

Ahora, no digas que Anonymous es fake porque te llamarán conspiranoico y te darán papel de plata para que te lo pongas en la cabeza.

¿Alguien sabe si existe algún término moderno y anglosajón para la trepanación subliminal?

Destripando ‘Angel’ de Massive Attack

Una bomba con temporizador.

Así es tal y como definiría el éxito de los de Bristol allá en el 1998. Dentro del considerado por muchos, mejor álbum de la banda, Mezzanine fue no solo el álbum que sentó cátedra en el trip hop europeo si no el verdadero salto a la fama del dúo inglés Massive Attack.

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El inicio que entra con extremo sigilo es apenas una melodía electrónica con arreglos que comienza a estructurarse mínimamente con una simple percusión y un bajo que va aumentando y hereda todo el peso.

“You are mi angel”

Así empieza la lírica minimalista de Horace Andy. Un micro relato de una experiencia oscura con un ser fantástico.

Apenas unos segundos más tarde comenzará la madre de todas las percusiones y ritmos dentro del trip hop que marcaría tendencia a finales de los noventa. Se vuelve a apagar para sentir los latidos y ver a través de ‘Angel’ para volver a sacarte con un soplido hacia fuera con su archiconocido y repetido “love you, love you…”. Una explosión de guitarras con larga distorsión y un atmosfera oscura que acompaña Mezzanine envuelven la canción en un halo de intimidación y realidad. Tal y como viene siendo cliché genético, el trip hop actúa como la melodía urbana. Un narrador de historias moderno para pobres y ricos.

Tras un primer estribillo, apenas volverá a pararse para desgarrar de nuevo con una guitarra y un riff que se repetirá hasta el final de la canción, haciendo que aumente gradualmente la expresividad y colorido. ‘Angel’ revienta cimientos cuando parecía estar totalmente inerte en apariencia. Y en dicha inmovilidad auditiva como comenzó es tal y como acabará. Con la percusión, los arreglos electrónicos y un bajo que vuelven a acostar al oyente. Limpiando la escena del crimen. Como si nada hubiera ocurrido.

Darwinismo musical

La primera vez que leí sobre la inferioridad racial de los afroamericanos fue en un libro que detallaba de manera científica dicha afirmación. No consigo acordarme del título del libro pues era realmente corto y estuve absorbido por otros. Pero lo realmente destacable era la manera en la que tenía el autor de justificar sus pruebas acompañadas siempre de un alejamiento a cualquier vertiente política-social. Con el tiempo, resultó ser uno de los libros más leídos en el movimiento nacionalsocialista.

Podría decir que no me molesta en demasía los prejuicios  y soeces hacia un colectivo cuando los dice una mente desinformada, pero si cuando intentan venderlo de manera seria y con hechos. Me molesta cuando se juegan con estas cosas.

La última vez que vi algo relacionado fue en la película de Quentin Tarantino, Django Unchained. Allí, un excelso Leonardo Di Caprio, detallaba con calavera en mano, como el hombre negro tiene una disposición a la esclavitud y la servidumbre con pruebas basadas en la forma de su cráneo. Concretamente en unos puntos que designaban que zona del cerebro era la que predominaba, y que ésta, estaba por encima de la zona creativa o artística. Dicho queda esto, que es una simple historia cinematográfica sirve como precedente a otra historia más real relacionada con la música.

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En pleno siglo XIX, algunas de estas teorías tenían gran calado en la sociedad de por entonces. El esclavismo y su aceptación social fue la prueba más concluyente si cabe. Lo que nadie se imaginaría es que de esas campos de trabajos y recogida surgiría una primitiva tradición que sería inicio de todo lo que acontecería a la música del siguiente siglo. Esos barcos que llegarían a New Orleans lleno de esclavos, los guetos que formaron y su cultura tribal inmutable plantarían las raíces de lo que brotaría en apenas cincuenta años.

Por aquel entonces la música de índole totalmente europea, se orquestaba en diferentes bandas. Sobre todo para fiestas o eventos como bodas, desfiles, fiestas populares. Entre esas, las worksongs, que la comunidad afroamericana inventó contra el pesar de su trabajo comenzó a evolucionar. Voces profundas que oxigenaban las arduas horas de trabajo. Una camaradería musical que surgió del lamento y el dolor y evolucionó más allá de los campos. Con instrumentos artesanos fabricados por ellos mismos, muchas eran las noches donde se reunían para improvisar ritmos y harmonías rudimentarias. Y entre la cultura establecida, la nueva tribal, el esclavismo y una guerra de secesión americana, dio lugar a un género que surgiría de los bailes (o Cakewalks que estaban de moda incluso antes) y las diferentes marchas y orquestas: El ragtime. O lo que evolutivamente precedería a ese jazz de las big bands de 1920.

Era curioso ver como muchas bandas de negros comenzarían a surgir en diferentes bandas acompasadas de bombo, trompeta, pianola y contrabajo. Y todavía más curioso como muchas bandas de blancos les seguirían. En sus primeros años, aquello no precedía tan solo de un género musical sino que representaba en bailes y humildes obra de teatro callejero. En aquellos años New Orleans, aparte de estar en una pletórica evolución, fue realmente la cuna de una música que será transportada a otras ciudades en años posteriores.

Al parecer aquellos seres inferiores capacitados solo para el trabajo esclavista, habían ideado una nueva forma de música. Sin platea que aplaudiera. Sin brillantes oros ni trajes de fino telar.